jueves, 28 de marzo de 2013

La Ciudad del Búho

La jornada ha terminado para él. Otro día más u otro día menos. Él prefiere ver la botella medio llena, a pesar de que la rutina refute su actitud. De camino a casa sonríe levemente pensando en lo que hará hasta que se acueste: tocar el piano. Sólo le quedan unos metros. Introduce la llave en la cerradura y, tirando la mochila y el abrigo a un lado, sube corriendo las escaleras a su habitación.Cierra suavemente la puerta y camina lentamente hacia el instrumento con un brillo en sus ojos. Se sienta en el taburete negro aterciopelado y deja que sus manos pierdan el control sobre el marfil.

Comienza a acariciar las teclas, una a una, como diciéndolas "os he echado de menos" y sus dedos inician una melodía lenta y suave. En su mente, presiona un interruptor que reza "Magia" y al unísono, cada bombilla del cuarto se va encendiendo con cada nota. De una perfecta y acompasada sincronía su habitación se ilumina en tonos verde azulados, rojos y rosas, creando una atmósfera de luz y color embaucadora.

Ya ha empezado. El ver lo que está ocurriendo a su alrededor le anima a presionar con más fuerza las teclas, elevando considerablemente el volumen de la sintonía que fluye del instrumento, y entona suavemente una canción. Esto hace que cada artilugio y juguete cobren vida. Se encienden poco a poco y comienzan a merodear por toda la alfombra que cubre el suelo, dando vueltas por toda la habitación. La maqueta de un tren circula por las vías pasando por debajo de la mesa y la cama. Una pantalla de televisión se torna en gris. Un cañón de luz multicolor se mueve descontrolado. Una esfera de cristal cuelga del techo y da vueltas lentamente. Un avión vuela por todo el cuarto. Una cometa planea sobre su cabeza. Una bola del mundo gira deprisa... Le resulta difícil aceptar que la Tierra lo haga lentamente en esos instantes; sumergido en su imaginación el tiempo parece desplazarse a la velocidad de la luz.

Siente toda su habitación en movimiento. Está completamente en otro sitio, absorto y alejado de todo lo que le atormenta. Baja el ritmo de los movimientos de su dedos y atenúa su voz. Con esto, cada juguete regresa a su sitio, cada luz se va apagando. El orden parece estar volviendo a su cuarto. Antes de terminar, con los ojos medio cerrados y casi a oscuras , le dedica una mirada a su tarro lleno de luciérnagas. El mirarlas le hace recordar que la oscuridad completa no existe, que siempre hay algo bueno, por muy insignificante que sea. Algo que por pequeño que parezca, hace las cosas realmente grandes. Y eso es lo que quiere pensar.

La música cesa de brotar de sus dedos, cierra la tapa del piano y se tumba en la cama. Las luciérnagas iluminan tétricamente la habitación, pero eso no le infunde temor; al contrario, le inspira tranquilidad y paz, una paz que le permite conciliar el sueño a pesar de su insomnio. Lentamente, cierra los ojos, duerme y sigue soñando.


domingo, 17 de marzo de 2013

Educación. Asignatura pendiente

Así es. La educación es una asignatura pendiente. Por parte de ambos bandos: el Estado y el propio Pueblo. Del Estado por motivos más que apreciables por todo el mundo; al Gobierno le trae sin cuidado nuestro futuro (hablo desde mi posición, la joven) y supongo que el del resto también. Anteponen el bienestar de los bancos al de los ciudadanos, en especial quitándonos tanto salud como educación. Pero en el primero no me voy a centrar (al menos ahora); hoy quisiera hablar del segundo.

Bien es sabido que nos están crujiendo vivos. Bueno, a nosotros o a nuestros padres; quienes estén pagando nuestros estudios. Pero no sólo nos asfixian económicamente hablando; también lo hacen de manera psicológica. ¿Qué futuro nos espera en este país? Es decir, socialmente hablando no tienes ningún apoyo. La moral por los suelos. Juventud sin futuro, sin casa, sin curro, ¿sin miedo? Y una mierda, estamos todos acojonados, no me seáis hipócritas.

14 de Marzo de 2013. Huelga de estudiantes convocada en toda España. LOABLE. Olé nuestras pelotas. Las mismas que ponemos encima de la mesa de Rajoy para que vea que las seguimos teniendo puestas. Las mismas que año tras año, las machacan y las hacen tortilla. ¿Y qué? ¿Por eso mismo vamos a parar de hacerlo? NO, evidentemente. Pero se puede hacer de muchas formas y casi siempre, hay cuatro carentes de dos dedos de frente que la hacen de la peor. Desgraciadamente, son el centro de atención y piden que se les dé protagonismo a gritos.

Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. Puertas selladas. Cerraduras corrompidas. Pintadas por todo el suelo y salas de estudio de la facultad. Contenedores quemados. NO. Y ausentes de los dos o cinco dedos de frente el que las hace como el que los defiende. A ver, os falta un hervor. ¿Por qué? ¿Por qué "cagar donde comes"? ¿De qué sirve? ¿Qué arregla que dejéis así la facultad? Claro, pensáis que es mucho más agresivo así, que es más impactante, que le da más energía a la huelga. Que no pasa nada por cuatro pintadas. Olé vuestras santas hormonas sexuales. Yo creo que sería más agresivo que lo hicierais en la Moncloa, ¿no?. Que dejarais el Congreso de los Diputados y la casa del Ministro de Educación como habéis dejado el lugar donde pasamos casi 10 horas diarias, donde estudiamos, donde aprendemos. ¿Os quejáis  de que la Universidad esté sufriendo "un proceso de desmantelación" y la dejáis malherida? Recapacitad, hacerme el favor.

Vale. Ahora viene la típica: "si no has ido a la huelga no tienes derecho a opinar". Deberíais bañaros los testículos en oro. Vosotros sí que no tenéis ningún derecho a decir eso. ¿Qué sabréis? Claro, estáis más en contra de los recortes que los que no han ido a la huelga y han ido a clase. Lógica aplastante. Hipócritas. Es lo malo de la huelgas; se generaliza mucho. Los que van a la huelga y pintan la facultad son héroes. Los que no van a la huelga ya se pueden ir callando, porque como opines algo en contra de la forma en la que se esté llevando, a la yugular. Incongruencias de la vida. Gente defendiendo los derechos de la misma gente a la que le cohíbe dar su opinión.

Es la pescadilla (pesadilla) que se muerde la cola. Siempre habrá gente a la que unas cosas les parezca bien o "no para tanto" y de forma exacerbada te hagan hacértelo saber. Por ambas partes. Los de los dos dedos de frente y los que no. Algo estamos haciendo mal. "Estudiantes criticando estudiando por estudiar y no destruir sus centros educativos a favor de la educación. Separados no se consigue nada". A ver si nos damos cuenta todos de que la ira no es el camino hacia el bienestar social. El sentido común, el respeto por ambas partes y el saber cómo defender algo sí; ese sí que es el camino. Seguidlo todos. TODOS.


martes, 5 de marzo de 2013

Invencibilidad. Insensibilidad

¿Qué es la invencibilidad? Bueno, según el Diccionario de la Real Academia Española es la cualidad del invencible, de aquel que no puede ser vencido. ¿Y qué es la insensibilidad? Se define como una falta de sensibilidad, dureza de corazón, o falta de sentimiento en las cosas que lo suelen causar.


Parecen términos muy desligados, ¿no? Bueno, para gustos los colores; yo sinceramente veo un vínculo bastante grande entre ambos. ¿Que por qué? ¡Déjame explicarme! Veamos ... ¿Por dónde empiezo? Pues si es por el principio mejor que mejor, porque no es menester andar liando a nuestro lector/lectora. 


Bien, ¿qué tal si hablamos primero de la insensibilidad? Creo que todos conocemos a alguien insensible, apático o serio, ¿no?. ¡Error! Esa persona no es insensible, apática o seria en realidad, es una persona alegre, vivaracha y simpática, sólo que no sabe cómo expresarlo hacia fuera. ¿Motivos? Bueno, quizás eso ya sea meterme en tareas de psicólogos, pero yo diría que internos. Internos y ajenos a su propio control. Motivos que ni tú ni yo somos capaces de imaginar, ni siquiera figurar. Son cosas que pasan, supongo; si todos tuviéramos la capacidad de tenerlo todo bajo nuestros dominios... Eso se llama utopía, tanto externa como interna. Utopía de armonía y bienestar, con uno mismo y con los demás. Pero esto no es así, la naturaleza del ser humano está por y para un motivo: estropearla, corromperla hasta decir basta. Por eso hay algunas personas que muestran algo contrario a esto, aunque dentro anhelen dicha utopía. Quiero decir, ¿quién no lo desea? Pero no siempre los deseos se cumplen; no hay un genio mágico que se dedique a hacer más fácil la vida a la gente; eso es algo que tienes que hacer tanto tú como los demás. ¿Porcentaje? Bueno, tal vez el que juegan los demás gane con diferencia al propio, por eso a veces es tan difícil ser plenamente feliz. 

Vale Jorge, ¿qué rollos me estás contando? ¿Qué tiene que ver todo esto con la insensibilidad? ¡Ya va, ya va! Bien, insensibilidad. Llega un momento tal de esta anti-utopía interna, que se tiende a responder de manera apática a casi todo; sólo ciertas y verdaderas cosas pueden hacer responder satisfactoriamente. ¿Qué cosas son estas? Bueno, yo creo que si sientes que tienes una anti-utopía interna sabrás perfectamente a lo que me refiero. El amor y la amistad, mayoritariamente, aunque no son las únicas cosas donde puedes huir de tu caos interno... Pero yo por menos de 60€ no doy más consejos. Yo simplemente estoy haciendo como un grande diría "Y sólo ante el papel puedo eliminar tensión; él me entiende y no me cobra 80€ por sesión". 


Creo que me he centrado demasiado en 'insensibilidad' y no quisiera marcharme sin explicaros mi interpretación acerca de esta relación entre los dos términos. Puede ser, a mi entender, que se llegue a un punto tal de insensibilidad, de apatía, de 'poker face' ante todo que entonces nada te afecte. ¿Veis la antítesis? ¿Todo y nada? Sí: todo tiene que afectarte, nada realmente te afecta. Y eso es así tanto para lo bueno (en menor medida), como para lo malo (en mayor medida). ¿Nunca le habéis oído decir a alguien "me vas a matar del disgusto"? Pues es algo así, una persona insensible (sentimentalmente hablando) no podría morirse del disgusto porque ha llegado a un nivel de anti-utopía tal que ya nada le importa. Pero no es exactamente que no le importe; es que no sabe cómo importarle, no sabe darle a algo (grave o no) la importancia que merece. Es así porque creo que una persona insensible puede hacerse invencible.

Ya no os doy más el tostón. Podéis ir en paz.



Jorge

sábado, 2 de marzo de 2013

Tarjeta de crédPresentación

Atento. Llegó el momento. Me presenOKNO.

¡Hola! ¡Encantando de no conocerte! Porque al fin y al cabo no te conozco. Ni tú a mí tampoco. ¿O sí? Eh, ¿no estarás desobedeciendo a lo que te dijeron de pequeño no? Sí, eso de "no hables con desconocidos". Bueno, realmente no lo estás haciendo, al menos de momento. Simplemente estás leyendo algo de alguien que no conoces, así que no te preocupes, no estás en peligro, ni de extinción ni de cualquier otro tipo. A ver, si estás demasiado absorto y mientras lees esto se está quemando tu casa pues sí, pero normalmente estas cosas no pasan. Me voy del tema... ¿qué estaba escribiendo? ¡Ah sí! Mi tarjeta de presentación.

Me llamo Jorge, pero me suelen llamar Jorge. Espera, ¿estas cosas se hacen cuando te llaman de otra manera no? Bueno es igual, también me vale. Durante 18 años me han llamado Jorge, pero recientemente también acepto la acepción (valga la pseudoredundancia) de Pascu o Pajcu. Yo prefiero apodarme Soul, y si le añades un 13 al final  mejor que mejor. ¿Que por qué? Porque me da la ganPorque para mí el alma es una parte muy importante de nosotros. No sé si creo en un alma en sí, puedes llamarla esencia, espíritu...Yo prefiero alma.

Creo que ya. ¡¿Cómo que ya?! ¡¿20 años y no tienes nada más que contar?! Ah sí, tengo 20 años. Pero no te creas que voy a escribir toda mi vida en la primera entrada. Esto es sólo un aperitivo de lo que espero que sea un Blog decente donde pueda contar mis aventuras, desventuras, pensamientos, sentimientos, desvaríos o cabezazos al teclado. Así que si estás interesado en tales chismes, trataré de que no tengas que recurrir a darte martillazos en la rodilla o chuparte un codo (hazme caso, es más aburrido que leer este Blog).

Un abrazo, un apretón de manos, o dos besos. Lo que prefieras.

Jorge