martes, 18 de junio de 2013

Algo estamos haciendo mal.

Hola. Hoy estoy muy cabreado. Acabo de leer una noticia acerca de un tal Alfonso Rojo (que de rojo tiene el apellido porque es un fascista de mucho cuidado) y me he indignado tanto que he incumplido el undécimo mandamiento de "no le desees el mal a nadie". Este ser al parecer se piensa que un año de carrera vale al mes lo que equivale a "cuatro cañas". Pues muy bien.

No, hablando en serio. Esto ha ido demasiado lejos. Estoy harto. Estoy harto de España. Estoy harto de ver cómo la clase política y privilegiada ven desde su pedestal al pueblo hundiéndose, ignorando los problemas que éste sufre, que no son pocos. Y lo peor de todo es que se piensan que la situación no es tan grave y hacen declaraciones a la ligera como la del señor de arriba (aunque de señor tiene el género sólo).

No se dan cuenta de la mierda en la que estamos sumidos, y en la que cada vez nos hundimos más sin siquiera dignarse a lanzarnos un trozo de papel. Evidentemente esto es una metáfora más bien paupérrima, pero es que es así. Hablando en plata, se la suda. Mientras ellos tengan el culo limpio y cómodo, la precaria situación del pueblo español se la trae floja. Y estoy harto.

Aquí cada uno piensa que hace lo mejor para salir de la crisis, ¿de qué crisis? ¿De la suya o de la nuestra? De la de los bancos. Mientras los bancos vuelvan a tener dinero y confianza para que Europa no se ría de España, nos seguirán metiendo la tijera hasta la yugular.

Yo hablo como estudiante, aún no tengo conocimientos suficientes para hablar de Economía o Sanidad, por eso estoy hablando de Educación. Otra noticia que he leído hoy es que al año que viene, más de 30.000 estudiantes, futuros médicos, biólogos, matemáticos, físicos, enfermeros, ingenieros... se ven en la obligación al año que viene de abandonar su sueño y despertar a la pesadilla de la realidad. ¿Y lo que al Ministro de Educación le importa? Wergüenza. Estáis haciendo algo muy mal, gentuza. No sé cómo podéis dormir por la noche o cuánto os dieron en Ebay por vuestra conciencia. Yo no podría, pero seguro que os habéis comprado muchos trajes con ese dinero.

Luego queremos presumir de España. ¿De qué? Del deporte claro, el deporte mueve este jodido mundo. No sé cuándo os vais a dar cuenta de que así no vamos a ninguna parte. Tenemos jóvenes con potencial de sobra para impulsar un futuro mejor, pero si nos cortáis las alas, jamás podrá despegar.

lunes, 17 de junio de 2013

El amor todo lo cura. El amor, todo locura.

Momentos de lucidez que tiene uno y miren lo que sale, esta frase tan genialosa y literaturísitca. Pues bien, ya que mi bulbo raquídeo ha sido capaz de dar a luz a semejante esto, veamos si es capaz ahora también de escribir algo digno de ello.

¿Y a quién no le ha venido bien un poco de amor alguna vez en su vida? ¿Y quién no ha hecho el mentalmente inestable alguna vez por amor? Porque, al fin y al cabo, de eso se trata, ¿no? Cualquier sentimiento lleva asociado algo de cura y algo de locura a él. ¿Por qué? No sé, supongo que en cierta medida te alivia, para bien o para mal, pero purifica tu cuerpo de aquello que no podías sacar antes sin él. Amor, tristeza, amistad, felicidad, ira, rabia, melancolía, furia, cariño, compasión, enfado.

Echarle un ojo a la lista. ¿No pensáis que cada uno de ellos puede ayudar? Te hace sentir mejor, a la larga o al instante, pero lo hace. Y también van acompañados de cierta locura porque, en la mayoría de los casos, los sentimientos son algo que no podemos controlar, o que nos cuesta hacerlo. Es por eso que en ocasiones nos arrepentimos de lo que hemos hecho impulsados inconscientemente por ellos. Pero otras veces, sin embargo, estamos realmente orgullosos de su resultado. Es lo maravilloso de la conciencia, te permite y te prohíbe hacer cosas muy grandes, cosas que a veces desearías no haber hecho, y cosas que te preguntas por qué demonios no las habías hecho antes.

Aquí está el punto de la cosa está que está escribiendo mis dedos sin control. El amor está del bando de los sentimientos del segundo grupo, el de la conciencia a gusto, el que todo lo cura, el que todo es locura. ¿Os habéis fijado? Echadle un ojo arriba a los sentimientos que van detrás del amor. ¡Venga! Os espero ... ¿Ya? Perfecto. ¿Podéis ver lo que yo veo? Engloba a todos los demás sentimientos, ¿verdad? La cosa está en que la mayoría de los buenos se vean, y los malos se queden fuera de la lista. Eso es lo que mola del bulbo raquídeo, que puedas controlar cada uno dentro del gran saco, y lo que es más: potenciar unos u otros con cierta locura. En tu mano (metafóricamente hablando jopé) está en saber hacerlo bien. Yo ya lo hago.

Travesura realizada.

Un sentimentalista.