lunes, 17 de junio de 2013

El amor todo lo cura. El amor, todo locura.

Momentos de lucidez que tiene uno y miren lo que sale, esta frase tan genialosa y literaturísitca. Pues bien, ya que mi bulbo raquídeo ha sido capaz de dar a luz a semejante esto, veamos si es capaz ahora también de escribir algo digno de ello.

¿Y a quién no le ha venido bien un poco de amor alguna vez en su vida? ¿Y quién no ha hecho el mentalmente inestable alguna vez por amor? Porque, al fin y al cabo, de eso se trata, ¿no? Cualquier sentimiento lleva asociado algo de cura y algo de locura a él. ¿Por qué? No sé, supongo que en cierta medida te alivia, para bien o para mal, pero purifica tu cuerpo de aquello que no podías sacar antes sin él. Amor, tristeza, amistad, felicidad, ira, rabia, melancolía, furia, cariño, compasión, enfado.

Echarle un ojo a la lista. ¿No pensáis que cada uno de ellos puede ayudar? Te hace sentir mejor, a la larga o al instante, pero lo hace. Y también van acompañados de cierta locura porque, en la mayoría de los casos, los sentimientos son algo que no podemos controlar, o que nos cuesta hacerlo. Es por eso que en ocasiones nos arrepentimos de lo que hemos hecho impulsados inconscientemente por ellos. Pero otras veces, sin embargo, estamos realmente orgullosos de su resultado. Es lo maravilloso de la conciencia, te permite y te prohíbe hacer cosas muy grandes, cosas que a veces desearías no haber hecho, y cosas que te preguntas por qué demonios no las habías hecho antes.

Aquí está el punto de la cosa está que está escribiendo mis dedos sin control. El amor está del bando de los sentimientos del segundo grupo, el de la conciencia a gusto, el que todo lo cura, el que todo es locura. ¿Os habéis fijado? Echadle un ojo arriba a los sentimientos que van detrás del amor. ¡Venga! Os espero ... ¿Ya? Perfecto. ¿Podéis ver lo que yo veo? Engloba a todos los demás sentimientos, ¿verdad? La cosa está en que la mayoría de los buenos se vean, y los malos se queden fuera de la lista. Eso es lo que mola del bulbo raquídeo, que puedas controlar cada uno dentro del gran saco, y lo que es más: potenciar unos u otros con cierta locura. En tu mano (metafóricamente hablando jopé) está en saber hacerlo bien. Yo ya lo hago.

Travesura realizada.

Un sentimentalista. 

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